La tarde de ayer en Ecuador, se tiñó de rojo con una masacre que ha dejado al país en shock; un enfrentamiento entre bandas criminales se cobró la vida de 22 personas y dejó a tres heridas, según confirmaron las autoridades locales.
El tiroteo, que estalló en una zona aún no precisada, es el último capítulo de una violencia que se ha disparado en los últimos meses, convirtiendo calles y barrios en campos de batalla.
Las fuerzas de seguridad llegaron tarde al escenario, donde el eco de las balas aún resonaba entre los escombros; testigos describen una escena de caos: cuerpos en el suelo, vecinos huyendo y un silencio roto solo por las sirenas.
El gobierno, que ha declarado en repetidas ocasiones su intención de frenar a las bandas, se enfrenta ahora a un nuevo golpe que pone en duda su capacidad para devolver la paz a un país asfixiado por el crimen organizado.
La tragedia no es un hecho aislado; Ecuador, antaño un remanso de tranquilidad en la región, vive una escalada de violencia alimentada por el narcotráfico y la lucha por el control territorial, mientras las familias lloran a sus muertos, la pregunta que flota en el aire es desgarradora: ¿hasta cuándo podrá el país soportar esta guerra sin fin?
Con información de Nota de Prensa
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