Una borrasca atlántica ha convertido a España en un país de paraguas y botas de agua; las lluvias torrenciales han descargado su furia sobre Castellón y Cataluña, mientras el Sistema Central y el oeste de Andalucía y Galicia también han sentido el embate, según el último boletín de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet); las imágenes que circulan muestran calles anegadas, coches atrapados y vecinos luchando contra un diluvio que parece no tener fin.
El impacto no se ha hecho esperar, en Castellón, los bomberos han trabajado a contrarreloj para rescatar a conductores varados, mientras en Galicia los ríos amenazan con desbordarse tras horas de precipitaciones constantes.
La Aemet ha elevado la alerta en varias regiones, advirtiendo que la borrasca no es un capricho pasajero del clima, sino el inicio de un frente que podría extenderse durante todo el fin de semana; los expertos señalan que el cambio climático está detrás de la intensidad de estos fenómenos, un eco que resuena en cada gota que cae.
Para los ciudadanos, la rutina se ha transformado en una carrera por la supervivencia; comercios cerrados, colegios evacuados y carreteras cortadas son el saldo provisional de una tarde que ha puesto a prueba la resistencia de un país acostumbrado a lidiar con el sol más que con el agua.
Las autoridades piden calma y precaución, pero el cielo gris no ofrece tregua, dejando a España con la mirada puesta en las próximas horas.
Con información de Nota de Prensa
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