Con un ritmo imparable, el Plan Vulnerabilidad Cero se consolida como un escudo protector para los más desamparados en Venezuela; las Brigadas de la Esperanza, lideradas por la Fundación Misión Negra Hipólita, recorren el país casi semanalmente para tender una mano a niños, jóvenes y adultos atrapados en la vulnerabilidad extrema, con el firme propósito de devolverles un lugar en la sociedad.
Este esfuerzo, impulsado por la Dirección General de Prevención del Delito del Ministerio para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, suma fuerzas con otras instituciones del Gobierno Bolivariano para transformar realidades.
Lusmialit Perdomo, cabeza de esta dirección, destacó el impacto de las jornadas: “Hemos realizado el abordaje de jornadas especiales y la captación de ciudadanos, casi todas las semanas”; en sus palabras, se dibuja una estrategia que distingue dos realidades en las calles: quienes trabajan informalmente y vuelven a casa —baja permanencia— y aquellos que, por diversas razones, han hecho de la vía pública su refugio permanente.
“Cuando hablamos de este tema, podemos mencionar que baja permanencia significa el trabajo de manera informal en la calle y luego retornan a sus hogares porque tienen un núcleo familiar”, explicó Perdomo.
Por su parte, Yurabi Ruíz, Directora de la Línea de Red Nacional, detalló que la atención primaria se adapta a las edades de los beneficiados, con acciones específicas para cada grupo; además, lanzó un llamado solidario al pueblo venezolano para unirse a la campaña Abriga un Corazón, una iniciativa que recoge ropa, colchones, juguetes y alimentos para abrigar a quienes más lo necesitan.
El Plan Vulnerabilidad Cero no solo busca asistencia inmediata, sino sembrar esperanza y dignidad en cada rincón del país, demostrando que la unión entre instituciones y ciudadanos puede cambiar el rumbo de miles de vidas.
Con información de Nota de Prensa
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