El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a su Gabinete que Elon Musk, el magnate sudafricano, dejará su puesto como «empleado gubernamental especial» en las próximas semanas.
Trump expresó su satisfacción con la labor de Musk y su iniciativa del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), pero ambos acordaron que el empresario debe volver a la gestión de sus empresas y asumir un rol secundario.
Según fuentes internacionales, miembros de la administración Trump y aliados externos han manifestado frustración por la imprevisibilidad de Musk, considerándolo un «lastre político». Esta percepción se intensificó tras la derrota del juez republicano Brad Schimel en las elecciones a la Corte Suprema de Wisconsin, quien contaba con el respaldo de Musk. La demócrata Susan Crawford ganó el escaño, evidenciando cómo la mención de Musk unificó al Partido Demócrata.
Este cambio marca un giro en la relación entre Trump y Musk, ya que hace un mes se aseguraba que el empresario permanecería en su cargo por los 130 días designados para empleados gubernamentales especiales. Sin embargo, un alto funcionario, bajo anonimato, indicó a Politico que Musk mantendrá un rol informal como consejero y visitará ocasionalmente la Casa Blanca.
Durante una reunión del Gabinete el 24 de marzo, Trump agradeció a Musk por su trabajo, reconociendo las amenazas de muerte y actos de vandalismo contra vehículos Tesla. No obstante, Trump también señaló que «en algún momento, Elon tendrá que regresar a su compañía».
Allegados a Trump expresaron alivio ante la salida de Musk, esperando evitar situaciones inesperadas del DOGE, como correos semanales exigiendo informes de rendimiento y recortes accidentales a programas de prevención del ébola.
Con información de VTV
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