Pedro Sánchez ha dado un golpe sobre la mesa este viernes en Bruselas, donde el Consejo Europeo extraordinario se ha convertido en el escenario de un anuncio inesperado: “Alcanzaremos el 2% del PIB en defensa antes de 2029”, afirmó el presidente del Gobierno español, adelantando un compromiso que sacude la estrategia militar del país.
Con las tensiones con Rusia como telón de fondo, España se suma a la carrera europea por fortalecer sus defensas en un mundo cada vez más incierto.
La decisión no nace en el vacío; la guerra en Ucrania y las maniobras del Kremlin han encendido las alarmas en el viejo continente, empujando a los líderes a repensar sus prioridades; Sánchez, que hasta ahora había mantenido un perfil cauto en materia de gasto militar, parece haber cedido a la presión de sus socios de la OTAN, quienes llevan años exigiendo a España un esfuerzo mayor.
En Bruselas, su mensaje ha sido recibido con aplausos tibios y alguna que otra ceja levantada: ¿es este el inicio de un giro histórico o solo un gesto político?
En casa, la noticia ya genera ecos: Mientras el gobierno defiende que el aumento protegerá la seguridad nacional, las voces críticas advierten sobre el coste para otros sectores, como la sanidad o la educación; lo cierto es que el anuncio coloca a España en una nueva órbita estratégica, con el desafío de equilibrar sus cuentas y su posición en un tablero geopolítico que no admite titubeos, la cuenta atrás para 2029 ha comenzado.
Con información de Nota de Prensa
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