En una ceremonia cargada de simbolismo, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, encabezó este lunes el traslado de los restos del Doctor Humberto Fernández-Morán al Panteón Nacional, un homenaje póstumo al científico venezolano que marcó un antes y un después en la investigación científica mundial.
Fallecido hace 26 años, el 17 de marzo de 1999, por un aneurisma cerebral en Suecia, Fernández-Morán regresa ahora al corazón de la patria que tanto amó, tras un periplo que lo llevó de Maracaibo a Caracas para descansar entre los héroes de la nación.
Pionero incansable, este zuliano dejó un legado imborrable: fundó el IVIC —antes Instituto Venezolano de Investigaciones Neurológicas y Cerebrales—, revolucionó la microscopía electrónica, introdujo la crioultramicrotomía y creó las afiladas cuchillas de diamante para cortes ultrafinos.
Su genio también alcanzó la Luna al estudiar las rocas traídas por la misión Apolo, demostrando una curiosidad sin fronteras. “Su amor por Venezuela y su lealtad al Libertador Simón Bolívar nunca se apagaron, ni siquiera en el exilio”, destacó el Ejecutivo al rendirle tributo.
El acto no solo honra su memoria, sino que reafirma su influencia en la ciencia venezolana; desde la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación hasta la universidad que lleva su nombre y el premio municipal en Caracas, su espíritu sigue vivo, inspirando a nuevas generaciones a explorar los límites del conocimiento.
Con este ingreso al Panteón, Fernández-Morán se consolida como un faro de soberanía científica para el país.
Con información de Nota de Prensa
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