Una mujer de 51 años, identificada como Adelaida Josefina Morales Guanches, fue detenida en Turén, estado Portuguesa, por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), acusada de golpear brutalmente y obligar a su hijo de 13 años a trabajar como vendedor ambulante durante extensas jornadas.
El caso salió a la luz tras una denuncia presentada por el padre del menor, quien alertó sobre los abusos; el Director Nacional del CICPC, Douglas Rico, explicó en redes sociales que “las investigaciones iniciaron tras la denuncia interpuesta por el padre del joven, quien informó que, Adelaida, había agredido salvajemente a su hijo en el cuerpo y rostro”.
Las pesquisas revelaron que el adolescente era forzado a realizar ventas callejeras bajo amenaza de violencia, privándolo de sus derechos fundamentales y exponiéndolo a situaciones de riesgo.
Según las autoridades, el menor llevaba cinco años sometido a esta explotación, desde los ocho años, y sufría agresiones físicas en áreas del cuerpo que pasaban desapercibidas durante las visitas con su padre.
Sin embargo, en esta ocasión, los golpes fueron tan severos que dejaron marcas visibles en el rostro del joven.
Además, se descubrió que Morales Guanches también habría sometido a tratos similares a sus otros hijos, quienes ahora son mayores de edad.
Tras la detención, el adolescente quedó bajo la protección de su padre, mientras que la mujer fue puesta a disposición del Ministerio Público para enfrentar cargos por maltrato infantil y explotación.
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