El ambiente en el pintoresco pueblo de Santa Rosa, al este de Barquisimeto, se ha transformado recientemente debido a la proximidad de la procesión número 168 de la Divina Pastora.
Según los habitantes y voceros locales, como Esmeralda Ramos y Eddy Castañeda, el flujo de feligreses ha crecido notablemente en las últimas semanas, especialmente durante las tardes y noches, cuando los devotos acuden tanto al templo como a la plaza central para empaparse del cronograma religioso.
Esta creciente efervescencia ha motivado una estrecha coordinación con los cuerpos de seguridad y las autoridades para organizar no solo el despliegue del 14 de enero, sino también una variada agenda previa que incluye conciertos, grupos de gaita y rosarios a cielo abierto.
Además de la logística para los vendedores ambulantes, este año destaca el rescate de actos simbólicos que habían sido suspendidos en ediciones anteriores.
Esto sumado a la activación de los «siete calvarios» dentro del pueblo, espacios diseñados para que los peregrinos puedan dedicar momentos a la oración y la meditación de las Escrituras antes de la gran bajada de la imagen.
Con información de Nota de Prensa
Foto Cortesía

