Aunque Cabudare ha sido catalogada muchas veces como una «ciudad dormitorio», desde los años 90 debido al flujo laboral hacia Barquisimeto, su verdadera esencia reside en una profunda vocación comercial que se remonta a más de dos siglos.
A diferencia de otras ciudades, Cabudare no cuenta con una fundación tradicional, sino que su efeméride celebra el 27 de enero de 1818 como el momento en que se consolidó como parroquia eclesiástica y administrativa debido a su pujante densidad poblacional.
Desde el siglo XVI, este territorio fue un eje económico estratégico para el estado Lara, albergando importantes haciendas de caña de azúcar, cacao y ganadería, además de fungir como el puente vital que conectaba a la región con los llanos occidentales y la capital del país.
Este desarrollo fue impulsado inicialmente por latifundistas y trabajadores asentados en el Valle del Turbio, pero su transformación moderna llegó con un crecimiento habitacional sin precedentes que posicionó al municipio Palavecino como uno de los sectores de mayor expansión en América Latina.
La oferta de viviendas asequibles atrajo a una clase media profesional, mientras que la llegada de industrias emblemáticas desde la década de 1940 como la Embotelladora Marbel o la fábrica La Mata catalizó la modernización de los servicios públicos y la vialidad.
Así, Cabudare ha evolucionado desde sus raíces agrícolas y mercantiles hasta convertirse en un nodo urbano esencial, cuya historia desmiente su simple etiqueta de ciudad de paso.

Con información de Nota de Prensa
Fotos Cortesía

