En un firme llamado a la comunidad internacional, el Papa Francisco abogó por el cese definitivo de la guerra armada y el fin de los conflictos bélicos, instando a la humanidad a trabajar en la edificación de un nuevo orden mundial basado en la concordia.
A través de su intención de oración para el mes de marzo, difundida por la oficina de prensa de la Santa Sede bajo la campaña “Ora con el Papa”, el sumo pontífice subrayó que la verdadera transformación comienza en el interior del individuo, señalando que es imperativo desarmar los corazones del odio, el rencor y la indiferencia para convertirse en auténticos instrumentos de reconciliación.
Durante su videomensaje, titulado «Por el Desarme y la Paz», el Papa enfatizó que la esencia del ser humano reside en la vida en comunión y la fraternidad, rechazando categóricamente cualquier forma de destrucción violenta. Francisco insistió en que la paz no es un concepto abstracto, sino una necesidad urgente que requiere de fortaleza moral para ser plasmada en la realidad histórica.
En este sentido, elevó una súplica para que las naciones abandonen el poder de las armas y apuesten decididamente por la diplomacia, advirtiendo que la seguridad global no puede cimentarse en el miedo o el control, sino en la confianza mutua, la justicia social y la solidaridad entre los pueblos.
Históricamente, este tipo de pronunciamientos se alinean con la encíclica Fratelli tutti, donde el Papa ya advertía que la guerra es un «fracaso de la política y de la humanidad».
Al concluir su mensaje, el Santo Padre recordó que la paz se construye con pequeñas acciones cotidianas, asegurando que cada gesto de amabilidad y cada decisión orientada al entendimiento son las semillas fundamentales para un futuro libre de violencia.
Con información de VTV
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