La manicura permanente y las uñas de gel se han convertido en un hábito de belleza para millones de personas, sin embargo, el uso de lámparas UV para secar estos esmaltes ha encendido las alarmas entre dermatólogos, debido a la radiación que emiten y su posible vínculo con el cáncer de piel, investigaciones recientes señalan que el riesgo es bajo para quienes las utilizan ocasionalmente, pero la exposición repetida y acumulativa puede dañar el ADN de las células cutáneas, aumentando la probabilidad de desarrollar cáncer a largo plazo.
El mecanismo de daño se centra en los rayos UVA, emitidos tanto por lámparas LED como por bombillas tradicionales, que penetran profundamente en la dermis, a diferencia de los rayos UVB que causan quemaduras solares visibles, provocando envejecimiento prematuro, manchas, arrugas y alteraciones celulares que no se perciben a simple vista, un estudio reciente indica que una sesión de apenas 20 minutos bajo estas lámparas puede causar la muerte de células de la piel y mutaciones genéticas similares a las observadas en el melanoma, uno de los tipos de cáncer más agresivos.
Especialistas recomiendan extremar precauciones, aplicar protector solar en las manos antes de la manicura, usar guantes con los dedos descubiertos o reducir la frecuencia de las sesiones, además de considerar esmaltes que se sequen al aire o con sistemas de secado alternativos, para minimizar la exposición a la radiación, aunque la manicura de gel y la permanente ofrecen resultados duraderos y estéticos, la ciencia advierte que la seguridad debe ser prioridad, moderar el uso de lámparas UV y proteger la piel puede marcar la diferencia entre disfrutar de uñas perfectas y sufrir daños irreversibles en el futuro.
Con información de Nota de Prensa
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