5 de abril de 2026

¡Alerta! Consumo de videos cortos puede afectar la memoria y funcionamiento cerebral

Una investigación desarrollada por científicos chinos determinó que la exposición constante a videos breves y fragmentados, como los que predominan en redes sociales, puede incidir negativamente en la capacidad de recordar información y en la forma en que el cerebro la procesa.

El estudio, publicado el pasado 10 de enero en la revista especializada npj Science of Learning, contó con la participación de 57 estudiantes universitarios, quienes fueron divididos en dos grupos para evaluar el impacto del formato audiovisual en la memoria; mientras un grupo observó un video continuo de 10 minutos, el otro visualizó siete clips cortos con el mismo contenido y duración total.

Ambos grupos recibieron exactamente la misma información, centrada en un destino turístico poco conocido, con igual cantidad de palabras y elementos visuales, la única diferencia estuvo en la manera en que se presentó el contenido.

Posteriormente, los participantes realizaron una prueba de memoria dentro de un equipo de resonancia magnética funcional, lo que permitió a los investigadores observar la actividad cerebral durante el proceso de recuperación de información.

Los resultados evidenciaron una diferencia marcada: quienes vieron el material de forma continua lograron responder correctamente cerca del 66 % de las preguntas, mientras que el grupo expuesto a videos cortos apenas alcanzó un 43 % de aciertos.

El análisis también reflejó que la fragmentación del contenido dificulta la retención precisa de datos, ya que las interrupciones constantes afectan la formación de recuerdos sólidos. A nivel cerebral, se registró menor activación en áreas vinculadas a la memoria y el procesamiento de información en quienes consumieron los clips breves.

Asimismo, los expertos detectaron una menor conexión entre distintas regiones del cerebro encargadas de integrar y organizar la información, lo que sugiere que este tipo de consumo puede interferir con la coordinación de las redes neuronales.

El estudio también evaluó hábitos de consumo digital de los participantes y encontró que quienes presentan menor control en el uso de estos contenidos tienden a mostrar patrones cerebrales que indican mayor esfuerzo para recordar información, lo que podría traducirse en un funcionamiento menos eficiente.

Los investigadores concluyen que la exposición prolongada a formatos fragmentados no solo impacta el rendimiento de la memoria, sino que también obliga al cerebro a adaptarse de forma menos efectiva al procesamiento de la información.

Con información de Nota de Prensa

Foto Cortesía

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