Tras el reciente acercamiento entre Venezuela y el Fondo Monetario Internacional (FMI), el acceso a los Derechos Especiales de Giro (DEG) vuelve a colocarse sobre la mesa como uno de los puntos relevantes dentro del escenario económico internacional, en un contexto de reactivación de relaciones institucionales que habían permanecido suspendidas desde 2019.
Se trata de un instrumento financiero creado en 1969 como activo de reserva internacional complementario, asignado por el FMI a sus países miembros según su cuota de participación en el organismo, y que no representa un préstamo ni genera deuda para el Estado receptor, sino que funciona como un derecho potencial sobre las monedas de libre uso dentro del sistema financiero global. El propio Fondo ha explicado que los DEG no son una moneda ni un crédito directo, sino un mecanismo de liquidez internacional que puede ser canjeado por divisas fuertes sin condiciones de reembolso ni programas de ajuste asociados.
En ese orden, en agosto de 2021 el FMI aprobó una emisión histórica equivalente a 650 mil millones de dólares en DEG para enfrentar los efectos económicos de la pandemia de COVID-19, correspondiéndole a Venezuela alrededor de 5.100 millones de dólares como país miembro. Sin embargo, el acceso a estos recursos quedó restringido en su momento debido a decisiones institucionales tomadas en medio de la crisis política y el esquema de reconocimiento de autoridades implementado desde 2019, lo que dejó estos fondos sin posibilidad de uso por parte del país.
Con la reciente reanudación de relaciones entre el FMI y Venezuela, se abre nuevamente la posibilidad de revisar la situación de estos activos, que permanecen registrados como reservas congeladas dentro del sistema financiero internacional. Este acercamiento también ha reactivado discusiones sobre la posibilidad de que dichos recursos puedan ser utilizados por el Estado venezolano como parte de su política económica, en el marco de nuevas conversaciones técnicas entre las partes.
El proceso de restablecimiento de vínculos con el organismo multilateral ha sido interpretado como un paso que permite retomar el acceso a mecanismos financieros internacionales, incluyendo los DEG, lo que podría representar un alivio en términos de liquidez externa, siempre sujeto a los acuerdos que se establezcan en esta nueva etapa de relacionamiento institucional.
Con información de Nota de Prensa
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