El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) alertó que alrededor de 130 millones de niños en África oriental y meridional han visto afectado su proceso educativo debido a los efectos del cambio climático, que han provocado daños significativos en la infraestructura escolar valorados en unos 1.300 millones de dólares.
De acuerdo con un informe elaborado junto a la consultora Dalberg, estas interrupciones podrían generar consecuencias económicas a largo plazo, con pérdidas estimadas en 140 mil millones de dólares. El estudio advierte que, de continuar esta tendencia, el impacto podría escalar hasta los 380 mil millones para el año 2050, comprometiendo el futuro de más de 520 millones de estudiantes.
La directora regional de UNICEF, Etleva Kadilli, señaló que los niños están asumiendo las mayores consecuencias de una crisis que no originaron, en referencia a los efectos ambientales que inciden directamente en su educación y bienestar.
El reporte también destaca que la sequía asociada al fenómeno de El Niño entre 2023 y 2024 dejó a cerca de 10 millones de personas sin acceso adecuado a servicios básicos como alimentos, agua y electricidad, situación que obligó a muchas escuelas a suspender actividades o reducir sus horarios.
Asimismo, se advierte que los menores en zonas rurales son los más vulnerables, ya que en muchos casos abandonan sus estudios para apoyar a sus familias o quedan expuestos a riesgos como el matrimonio infantil.
El documento fue presentado previo a una reunión del Fondo para la Respuesta a las Pérdidas y los Daños en la ciudad de Livingstone, donde Unicef instó a incluir a la infancia como prioridad en los mecanismos de financiamiento climático a nivel internacional.
Con información de Nota de Prensa
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