La Armada de Israel interceptó y detuvo a unos 175 activistas que integraban la denominada Flotilla Global Sumud, una movilización internacional conformada por decenas de embarcaciones que tenía como objetivo trasladar ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza, en medio del prolongado bloqueo que pesa sobre ese territorio palestino.
El operativo se llevó a cabo entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves, cuando fuerzas israelíes abordaron varias de las embarcaciones en aguas cercanas a la isla de Creta, a considerable distancia del territorio israelí, situación que ha generado cuestionamientos por parte de organizaciones civiles y sectores internacionales sobre la legalidad de la intervención.
De acuerdo con los organizadores, la flotilla estaba compuesta por casi 60 barcos y al menos 22 de ellos fueron tomados por efectivos militares en aguas internacionales. Los responsables de la misión denunciaron que la acción se produjo bajo amenazas y señalaron que los activistas fueron obligados a someterse durante el procedimiento.
Según los testimonios difundidos por la organización, los militares rodearon las embarcaciones, apuntaron con armas y dispositivos láser a los tripulantes y emitieron órdenes para inmovilizarse, en un contexto que describieron como coercitivo.
Por su parte, las autoridades israelíes confirmaron la detención de los participantes y aseguraron que todos fueron trasladados bajo custodia hacia territorio bajo control del país, sin ofrecer mayores detalles sobre su situación jurídica inmediata.
La flotilla tenía como propósito denunciar la crisis humanitaria en Gaza y entregar suministros esenciales a la población civil, afectada por años de restricciones al ingreso de alimentos, medicinas y otros bienes básicos.
Diversos organismos internacionales, entre ellos Naciones Unidas, han advertido sobre el deterioro de las condiciones de vida en la Franja de Gaza, donde el bloqueo ha generado severas limitaciones para el acceso a recursos fundamentales.
Israel mantiene restricciones sobre Gaza desde 2007, una política que se ha endurecido tras la escalada del conflicto iniciada en octubre de 2023, agravando aún más la situación en el enclave.
No es la primera vez que una misión de este tipo es interceptada. En años recientes se han registrado operaciones similares, que también terminaron con detenciones y condenas por parte de organizaciones defensoras de derechos humanos, las cuales han señalado posibles vulneraciones al derecho internacional.
Los impulsores de la flotilla insisten en que estas acciones buscan romper el aislamiento que enfrenta la población palestina y visibilizar la crisis que se desarrolla en la región.
Con información de Nota de Prensa
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