El cierre del estrecho de Ormuz, en medio del conflicto relacionado con Irán, mantiene en alerta a distintos sectores económicos internacionales ante el riesgo de una posible crisis energética global, especialmente cuando varios países del hemisferio norte se preparan para el incremento de la demanda de combustible durante la temporada de verano.
La interrupción del tránsito marítimo en esta zona estratégica podría afectar de manera considerable el suministro de petróleo, gasolina, diésel y combustible para aviones, generando nuevas presiones sobre la economía internacional.
Especialistas del mercado energético advirtieron que una paralización prolongada del flujo de crudo desde el golfo Pérsico podría provocar un fuerte aumento en los precios internacionales del petróleo. Entre los escenarios analizados, el economista Paul Diggle, jefe de Aberdeen, señaló que el barril Brent podría alcanzar hasta los 180 dólares, situación que tendría repercusiones directas sobre la inflación y el crecimiento económico en diferentes regiones del mundo.
Analistas también alertaron que la combinación entre el aumento del consumo energético durante el verano y la reducción de las reservas mundiales podría agravar aún más el panorama en los próximos meses.
Frente a este contexto, datos de la Agencia Internacional de la Energía indican que al menos 76 países comenzaron a aplicar medidas preventivas para enfrentar una eventual escalada de precios, entre ellas el fortalecimiento de reservas estratégicas, restricciones de consumo y programas de contingencia económica.
Por su parte, el comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, advirtió que una prolongación del conflicto en Oriente Medio y la interrupción sostenida del tránsito por el estrecho de Ormuz podrían generar consecuencias severas para la economía mundial, incluyendo riesgos de recesión en distintos mercados.
Con información de Nota de Prensa
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