La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba dio luz verde a un paquete de 176 medidas económicas orientadas a impulsar la recuperación productiva de la isla y enfrentar las dificultades financieras que atraviesa el país, en medio del endurecimiento de las sanciones estadounidenses y las limitaciones en el suministro energético.
Durante una sesión extraordinaria, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, junto al primer ministro Manuel Marrero, defendieron las reformas al asegurar que forman parte de una estrategia para garantizar la sostenibilidad del modelo socialista y responder a los desafíos económicos actuales.
Entre las decisiones aprobadas destaca una mayor participación de actores privados, cooperativas y empresas mixtas en la actividad turística. Las nuevas disposiciones permiten que estos sectores administren agencias de viajes, marinas y servicios turísticos especializados. Además, se abre la posibilidad de desarrollar proyectos inmobiliarios en zonas de interés turístico, incluyendo áreas de La Habana Vieja y varios cayos del país.
Las reformas también contemplan cambios en el ámbito empresarial. Las compañías estatales podrán convertirse en sociedades mercantiles por acciones, permitiendo la participación de inversionistas privados y extranjeros, aunque el Estado mantendrá el control mayoritario en sectores considerados estratégicos. Asimismo, se establecen mecanismos legales para procesos de reestructuración, liquidación y quiebra empresarial.
En materia agrícola y financiera, el Gobierno cubano aprobó una mayor descentralización en la toma de decisiones locales y abrió la puerta a la creación de entidades bancarias privadas bajo supervisión del Banco Central de Cuba.
Otro de los aspectos incluidos en el paquete está relacionado con la inversión extranjera. Las autoridades eliminaron algunos mecanismos de intermediación estatal para la contratación laboral y flexibilizaron procedimientos administrativos con el objetivo de acelerar proyectos de inversión. También se autorizó a empresas privadas y cooperativas a realizar operaciones de importación y exportación de manera directa.
En el plano social, el Ejecutivo cubano anunció una transición gradual desde los subsidios generalizados a productos hacia ayudas dirigidas específicamente a ciudadanos en situación de vulnerabilidad. Además, se prevé un incremento del salario mínimo y una actualización de las escalas salariales para trabajadores del sector público.
Las medidas incluyen igualmente incentivos para la importación de vehículos eléctricos, motocicletas y triciclos, así como facilidades para incorporar infraestructura de recarga. De acuerdo con el plan oficial, Cuba aspira a avanzar hacia un modelo económico con mayor protagonismo de los mecanismos financieros y del mercado para el año 2030.
Las autoridades señalaron que este conjunto de reformas surge en un contexto marcado por la salida de varias empresas internacionales y por las restricciones financieras derivadas de las sanciones impuestas por Estados Unidos, factores que han impactado sectores clave de la economía cubana.
Con información de Nota de Prensa
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