4 de julio de 2026

Ante un sismo la prioridad es el protocolo: El auxilio improvisado puede costar más vidas

​En situaciones de emergencia tras un evento telúrico, las labores de búsqueda, rescate y recuperación deben ejecutarse estrictamente bajo parámetros técnicos, pues lejos de impedir la solidaridad, se busca evitar que el ímpetu de ayudar derive en una tragedia mayor.

Si bien la desesperación y la angustia de quienes han perdido sus viviendas o aguardan por el rescate de sus seres queridos es un sentimiento humano ante el cual nadie puede ser indiferente, es precisamente en estos momentos cuando la responsabilidad debe prevalecer sobre el impulso.

Ingresar sin capacitación a zonas afectadas compromete estructuras inestables, altera áreas donde aún podrían existir sobrevivientes y pone en riesgo innecesario tanto a los voluntarios como a los equipos especializados.

Una acción improvisada, aunque nazca de la mejor intención, puede convertir a quienes pretenden ayudar en nuevas víctimas, obligando a los rescatistas a desviar recursos y esfuerzos valiosos que debían estar concentrados en salvar vidas hacia la atención de una emergencia adicional.

La movilización de maquinaria y personal técnico no depende de falta de voluntad, sino de una evaluación exhaustiva del terreno y la estabilidad de las edificaciones, ya que en determinados escenarios el uso indiscriminado de equipos puede provocar derrumbes secundarios o afectar zonas críticas.

Por ello, el actuar no puede estar sujeto a presiones, desesperación o espectáculos mediáticos, sino al criterio técnico y la coordinación, evitando además caer en la desinformación o en matrices que señalan una supuesta inacción estatal, cuando expertos internacionales coinciden en que cualquier intervención debe ajustarse a evaluaciones profesionales ante sitios de alto riesgo.

En definitiva, la solidaridad es indispensable pero debe ser organizada, lo que implica respetar los perímetros de seguridad, atender las instrucciones de quienes conocen el riesgo y canalizar el apoyo por las vías habilitadas, recordando siempre que, ante una catástrofe, la verdadera ayuda consiste en proteger vidas priorizando la seguridad colectiva.

Con información de Nota de Prensa
Foto Cortesía

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