La profunda huella que dejó la resiliencia y la solidaridad del pueblo venezolano en los 16 miembros de la Cruz Roja de Costa Rica, tras sus labores de rescate por el sismo en La Guaira, fue el testimonio central que ofreció el rescatista Ricardo Arias al momento de despedirse del país.
Desde el campamento instalado en el estadio Jorge Luis García Carneiro, donde la delegación permaneció desde el pasado 27 de junio para brindar su apoyo humanitario, el funcionario compartió el fuerte impacto emocional que vivieron en el terreno, enfrentando una realidad de jornadas sin dormir, ansiedad y desesperación que superaba por mucho lo difundido en las redes sociales.
Sin embargo, el vocero enalteció la nobleza de una comunidad que, a pesar de haber perdido sus hogares o seres queridos y de atravesar un profundo dolor, nunca dejó de apoyarlos con comida, agua y café; un gesto que los rescatistas valoraron profundamente, tomando en cuenta que la delegación traía sus propios insumos para ser autosuficientes, lo que demostró que la solidaridad ya existía en Venezuela antes de su llegada.
Este fuerte vínculo humano se reflejó en su último día en el litoral central, cuando decenas de personas desconocidas se acercaron para dejarles obsequios y muestras de afecto, lo que llevó a Arias a afirmar que dejan su corazón en Venezuela y se llevan consigo esa demostración de fuerza y apoyo incondicional que caracteriza a un pueblo que describió como resiliente, fuerte y valiente.
Como parte de su balance técnico en la zona de desastre, la delegación costarricense fue clave en el complejo y milagroso rescate de Hernán Gil, tras 114 horas de intenso trabajo, un hecho que significó un aporte invaluable para su familia y toda la nación, antes de confirmar que la salida de la delegación del territorio venezolano está pautada para mañana con la satisfacción del deber cumplido.
Con información de Nota de Prensa
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