Un esquema de cooperación entre socios y aliados, alejado de tratos de subordinación, debe marcar el rumbo de las nuevas relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, donde el respeto, la autodeterminación y la soberanía sean los pilares fundamentales, sostuvo el economista y profesor universitario Víctor Rodríguez. El especialista enfatizó que para avanzar de manera real en esta etapa es indispensable exigir la eliminación de las medidas coercitivas unilaterales, un paso clave que permitirá potenciar la economía nacional y administrar de forma autónoma las riquezas del país.
Bajo este nuevo escenario de interacción bilateral, Rodríguez subrayó que el Estado venezolano tiene que asumir la gestión directa de sus ingresos para decidir el destino de los recursos en materia de inversión, así como definir estratégicamente los esquemas de endeudamiento externo; a su juicio, para consolidar este proceso se requieren dos condiciones de carácter urgente: el levantamiento definitivo de las sanciones económicas y la devolución total e inmediata de los activos financieros pertenecientes a la nación que se encuentran retenidos e inmovilizados en el exterior.
La concreción de estas acciones brindaría un respaldo directo al Banco Central de Venezuela al fortalecer sus reservas internacionales, lo que facilitaría el diseño e implementación de una política monetaria idónea para estabilizar el tipo de cambio y gestionar con plena soberanía la moneda nacional; el analista recordó que la economía venezolana históricamente figuró entre las cuatro o cinco más sólidas de América Latina, pero debido al impacto de las sanciones hoy opera a un 30 % de su capacidad real, aunque remarcó que la tendencia natural del aparato productivo es la recuperación paulatina en la medida en que se restablezcan las condiciones adecuadas.
En ese sentido, el académico explicó que ningún país puede sostener un crecimiento económico a largo plazo sin el acceso a un financiamiento constante, señalando que el principal daño de las medidas punitivas fue la ruptura de los lazos con el sistema financiero internacional. Esta desconexión impidió la movilización regular de recursos por los canales de pago globales y forzó el cese de los compromisos de la deuda externa por falta de operatividad.
Por ello, la reactivación a largo plazo demanda desmontar el cerco financiero para atraer inversiones y reconstruir alianzas con organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo, bajo un trato de respeto mutuo y superando el desconocimiento institucional vigente desde 2019, aprovechando además la relevancia geopolítica y de recursos que posee Venezuela en la región.
Con información de VTV
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