La tensión vuelve a apoderarse de la cúpula del fútbol mundial luego de que la UEFA rechazara de forma categórica una controvertida propuesta liderada por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que busca vender participaciones de la Copa del Mundo a inversores privados.
El proyecto, bautizado como FIFA Forward Enterprise (FFE) y revelado inicialmente por The Times y el Financial Times, plantea la creación de una entidad valorada en 20.000 millones de dólares para gestionar de forma comercial torneos como el Mundial y el Mundial de Clubes. Con esta estrategia, el ente rector del balompié global pretendía captar hasta 4.200 millones de dólares a finales de este año para financiar programas de desarrollo, ofreciendo acciones minoritarias sin derecho a control a fondos y firmas internacionales.
Entre los actores involucrados en el plan destaca la firma de servicios financieros J.P. Morgan y la compañía Thrive Eternal, impulsada por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner y yerno del expresidente estadounidense Donald Trump, un vínculo comercial que vuelve a encender los alarmas tras el reciente Mundial masculino.
Ante este escenario, la UEFA reaccionó con dureza a través de un comunicado oficial al señalar que esta propuesta “cruza una línea que las instituciones rectoras nunca deberían cruzar”, advirtiendo que la Copa del Mundo “no es propiedad de la FIFA para venderla” y subrayando que el alma y la gobernanza del deporte no pueden ser tratados como activos transaccionales, en especial dada la falta de transparencia sobre quiénes obtendrían los beneficios económicos.
Actualmente, la FIFA opera como una asociación sin fines de lucro con sede en Suiza, conformada por 211 federaciones nacionales que tendrían que aprobar la medida, con la promesa de acceder a hasta 20 millones de dólares en capital único según el propio Infantino. Aunque el directivo italo-suizo defiende la iniciativa bajo el argumento de “democratizar el fútbol a nivel mundial”, diversos reportes de la prensa británica sugieren que el dirigente estaría perfilándose para liderar la nueva empresa como comisionado una vez que venza su mandato en 2031.
Este choque institucional evoca el intento fallido de Infantino en 2018 con el grupo japonés SoftBank, y suma ahora el respaldo de la Asociación de Aficionados al Fútbol (FSA), que instó a todas las partes a unirse para proteger el futuro del deporte frente a las decisiones de la FIFA.
Con información de Nota de Prensa
Foto Cortesía
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