El ámbito cultural y musical venezolano se encuentra de luto tras conocerse la dolorosa noticia del fallecimiento de Romina Rivera, una virtuosa del violín de apenas 9 años de edad. La pequeña concertista, quien destacaba como una de las promesas más deslumbrantes de la región, formaba parte de las filas de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela y de la Sinfónica Regional de Portuguesa “José Antonio Páez”.
Sus primeros pasos en la música los dio desde muy temprana edad en el Núcleo Acarigua-Araure, lugar donde comenzó a forjar una carrera impecable impulsada por su disciplina y talento natural; a su corta edad, la joven violinista logró trascender fronteras al ser seleccionada entre los 160 niños que viajaron a Roma para representar con orgullo a Venezuela durante los actos solemnes de canonización del Dr. José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles.
Durante aquellas históricas presentaciones en la Ciudad del Vaticano y la plaza del Pincio, la pequeña maravilló a los presentes con una ejecución impecable, llena de sensibilidad y emotividad que dejó en alto el nombre del país.
La partida física de la artista ha generado una profunda conmoción y un mar de condolencias entre profesores, compañeros y la comunidad musical en general, especialmente desde las agrupaciones del estado Portuguesa, donde recuerdan con afecto su vocación, su eterna sonrisa y el legado imborrable que cosechó sobre las tablas.
Con información de Nota de Prensa
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