En una jornada decisiva para el mapa político estadounidense, el Partido Demócrata consolidó este miércoles la mayoría absoluta en el Senado al alcanzar los 51 escaños, según las proyecciones emitidas por varias fuentes.
Este crucial avance en la cámara alta se suma a la victoria obtenida horas antes en la Cámara de Representantes, donde la oposición logró arrebatar el liderazgo a las filas conservadoras. Con este resultado, el bloque demócrata asume las riendas de todo el Poder Legislativo federal, instaurando un severo contrapeso que condicionará la gestión del presidente Donald Trump durante sus últimos dos años de mandato.
El viraje electoral tuvo su punto de quiebre en Iowa, territorio de sólida trayectoria republicana en el que Donald Trump se había impuesto holgadamente en los comicios de 2016, 2020 y 2024. En esta contienda, el demócrata Josh Turek superó a la aspirante conservadora Ashley Hinson en un estado predominantemente rural, castigado por el descontento popular derivado del encarecimiento de los combustibles a raíz del conflicto armado con Irán.
A este triunfo se añadieron victorias estratégicas en estados desfavorables para la oposición como Carolina del Sur, Carolina del Norte, Ohio, Texas y Kansas. Destaca de forma inédita la conquista en estos dos últimos feudos, los cuales no elegían a un representante demócrata para el Senado desde hace 38 y 94 años, respectivamente.
La reconfiguración total del Capitolio coloca ahora al Ejecutivo de la Casa Blanca bajo una intensa fiscalización política que abre la puerta a eventuales juicios políticos y procedimientos de destitución.
Con información de Nota de Prensa
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