La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta ante el preocupante aumento de casos de cólera en África, donde en las primeras seis semanas de 2026 ya se contabilizan más de 16.000 contagios, una cifra que evidencia una tendencia ascendente que impacta con mayor fuerza a Mozambique y a varios países del sur del continente.
Durante una rueda de prensa virtual, la directora regional de Emergencias de la OMS para África, Marie Roseline Belizaire, explicó que la incidencia en el África austral se ha incrementado más de siete veces en comparación con el mismo período del año pasado.
El brote se concentra actualmente en Mozambique, Malaui, Namibia, Zambia y Zimbabue, siendo Mozambique el principal epicentro de la crisis sanitaria. La situación se ha visto agravada por las inundaciones que afectan al país desde octubre de 2025 y por el reciente paso del ciclón Gezani, fenómenos que han dejado al menos 240 fallecidos y más de 868.000 personas afectadas, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Gestión de Desastres.
Las intensas lluvias y desbordamientos han dañado gravemente los sistemas de agua potable y saneamiento, facilitando la contaminación de fuentes hídricas y el desplazamiento de miles de familias, condiciones que favorecen la rápida propagación del cólera y otras enfermedades transmitidas por el agua.
El organismo también advirtió sobre el aumento de casos de malaria y dengue en la región, aunque por ahora no precisó cifras. Asimismo, preocupa un brote de difteria que desde 2025 ha alcanzado a ocho países y suma más de 26.000 casos sospechosos y más de 1.300 muertes; el 95 % de los afectados son niños no vacunados o con esquemas de inmunización incompletos.
En Nigeria, además, se registra un nuevo incremento de la fiebre de Lassa con víctimas mortales en varios estados, frente a lo cual las autoridades han activado protocolos de respuesta con el acompañamiento de la OMS.
Finalmente, la representante regional recalcó que el avance de la crisis climática exige sistemas de salud más resilientes y preparados para enfrentar emergencias simultáneas. A medida que los fenómenos meteorológicos extremos se intensifican, aumentan los desplazamientos y se deterioran las infraestructuras, lo que obliga a las autoridades sanitarias a anticiparse a múltiples riesgos que pueden superponerse y profundizar las crisis existentes.
Con información de Nota de Prensa
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