En un espíritu de profunda gratitud por las bendiciones recibidas, «elevamos una oración por la paz de Venezuela bajo el amparo de nuestra Madre, la Divina Pastora, quien con su amor infinito congrega a todo su rebaño», así lo manifestó Monseñor Lisandro Rivas, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, durante la misa de bienvenida a la Madre del Divino Pastor, desde la Catedral Metropolitana de Barquisimeto, en la visita 168.
El Monseñor destacó, que siguiendo el ejemplo de la virgen, estamos llamados a convertirnos en pastores que acompañan con ternura la vida de nuestros hermanos, trabajando incansablemente para que el pueblo alcance una vida en abundancia.
«Este compromiso nos invita a ser miembros auténticos de la Iglesia, actuando como misioneros de paz para Venezuela y constructores de una nueva sociedad fundamentada en el amor», recalcó.
Resaltando que, «el pueblo larense adoptó a la Divina pastora como su Madre».
Expresó que debemos guiarnos por María, quien hoy se presenta con un atuendo que honra la identidad larense, de la mujer tamunanguera y luchadora, con el niño Jesús en liqui liqui que representa, no solamente a los niños larense, sino de toda Venezuela y el Mundo.
Monseñor Rivas, enfatizó que la virgen ama a sus hijos, como buena madre y nos une como pueblo de Dios.
Renovando así la fe en Dios y la responsabilidad ciudadana para edificar, unidos, un futuro de esperanza.




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