En un esfuerzo por darle un nuevo aliento a las zonas rurales del país, la Federación Nacional de Caficultores de Venezuela ha dado un paso al frente con la creación de una brigada de maquinaria pesada destinada a reparar la maltrecha vialidad agrícola.
La iniciativa, que surge como un grito de esperanza ante la próxima cosecha de café, marca un hito al tejer una alianza entre el gremio cafetalero y la empresa privada, con un parque de máquinas amarillas listas para devolverle vida a los caminos que sostienen la producción nacional.
El anuncio, cargado de simbolismo, no solo pone de relieve la unión entre productores y operadores de maquinaria, sino que también abre la puerta a un diálogo con el Ejecutivo Nacional, así como con autoridades regionales, municipales y cuerpos de seguridad.
El objetivo es claro: trazar un plan cívico-militar que atienda las demandas históricas de los campesinos caficultores, quienes han visto cómo el deterioro de las vías frena su trabajo y sus sueños: “En las próximas horas materializarán reuniones con las autoridades del Ejecutivo Nacional”, aseguraron desde la federación, dejando entrever que este esfuerzo busca ser un modelo de cooperación.
Al frente de esta cruzada está el diputado Andrés Avelino Álvarez, Presidente de la Federación de Caficultores, quien encabezó el acto de lanzamiento junto a Josué García, líder de los dueños y choferes de las máquinas amarillas.
La jornada contó con la presencia de un equipo de maquinistas comprometidos: José Amado Mujica, Damián Goyo, José Gregorio Freitez, Anthony Aguirre, Wilmer Escalona, Antonio Gracía, José Villegas, Yefren Rosendo, Félix Villegas, Luis Carmona, Jesús Pérez, José Gregorio García, Miguel Dorantes y Alexi Gómez, nombres que representan la fuerza trabajadora detrás de esta iniciativa.
Con la cosecha de café en el horizonte, esta brigada no solo promete reparar caminos, sino también tender puentes entre sectores que, unidos, podrían transformar el rostro del campo venezolano: los caficultores, guardianes de una tradición que huele a tierra y esfuerzo, apuestan por este proyecto como un primer paso para superar años de abandono y devolverle al café su lugar en la mesa de todos.


Con información de Nota de Prensa
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