A un mes exacto del bombardeo perpetrado por fuerzas militares estadounidenses contra Caracas y los estados Aragua, Miranda y La Guaira acción ilegal que cobró la vida de más de cien personas, entre civiles, militares venezolanos y combatientes cubanos, la capital venezolana desbordó este martes 3 en una masiva movilización popular.
Trabajadores, estudiantes y diversos movimientos sociales se concentraron en las inmediaciones de Plaza Venezuela para recorrer las avenidas Libertador y Urdaneta hasta la esquina de Santa Capilla, reafirmando su determinación de lucha frente a la agresión externa.
Esta jornada de protesta busca exigir la liberación inmediata del presidente constitucional Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, quienes fueron secuestrados durante la incursión y trasladados a una prisión de máxima seguridad en Nueva York, donde el mandatario ya se ha declarado ante los tribunales como un prisionero de guerra capturado en su propio hogar.
Desde el PSUV, el vicepresidente de Movilización Nahum Fernández calificó la marcha como un testimonio de lealtad inquebrantable, subrayando que, tras treinta días de ausencia del jefe de Estado, el fervor popular y la unidad nacional se mantienen intactos como principales defensas de la soberanía.
Los manifestantes sostienen que ninguna fuerza extranjera podrá doblegar a una nación organizada, transformando la indignación por el ataque de la administración de Donald Trump en una fuerza colectiva que recorre todo el país.
Esta ola de rechazo al asedio y al colonialismo ha trascendido fronteras, generando una solidaridad internacional sin precedentes en diversos países, incluyendo los propios Estados Unidos, donde voces globales se alzan bajo consignas de autodeterminación para denunciar la violación de los derechos humanos y exigir que los líderes bolivarianos sean devueltos a su tierra.
Con información de Telesur
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