A pesar de que las instituciones financieras en Venezuela han robustecido significativamente sus infraestructuras tecnológicas y protocolos de seguridad, los delitos informáticos mantienen una tendencia al alza al redirigir sus ataques hacia el usuario final.
Según advierten directivos de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e), la delincuencia digital ha dejado de priorizar el hackeo de sistemas bancarios para enfocarse en la manipulación psicológica de los sectores más vulnerables, como adultos mayores y niños.
Bajo técnicas de ingeniería social, los atacantes explotan emociones como el miedo, la urgencia o la alegría por supuestos premios para obtener credenciales de acceso, datos personales e intervenir cuentas de mensajería como WhatsApp.
El phishing se consolida como la modalidad más recurrente en el país, operando bajo dos esquemas principales: el contacto masivo al azar, muchas veces realizado desde centros penitenciarios bajo falsas identidades de operadores de telecomunicaciones, y el ataque dirigido.
En este último, los delincuentes realizan una investigación previa de las redes sociales de sus víctimas para personalizar el engaño, utilizando sus gustos, rutinas y círculos familiares para generar una confianza ficticia.
Además, se ha detectado el uso de publicidad pagada en plataformas de Meta para suplantar portales bancarios legítimos, donde los usuarios, confiados por la apariencia profesional de los anuncios, entregan voluntariamente su información confidencial.
Con información de Nota de Prensa
Fotos cortesía

