La paciencia se agota entre los habitantes de la urbanización Vencedores de Araure, en el estado Portuguesa, quienes desde hace más de una década y media claman por una solución al deplorable estado de su avenida principal.
Los enormes cráteres que adornan la vía, como cicatrices de un olvido gubernamental, han convertido el día a día de esta comunidad en una prueba de resistencia, afectando a unos 850 vecinos que comparten esta realidad con el cercano urbanismo Misia Amelia.
María Suárez, una de las residentes más veteranas del sector, no oculta su frustración al relatar la historia de abandono que arrastra la entrada principal del urbanismo: “Desde siempre han estado los huecos en esta avenida y no hacen nada”, afirmó con tono cansado, reflejando el sentir de quienes han visto pasar los años sin respuestas concretas.
La avenida, según cuentan los habitantes, lleva al menos 15 años en condiciones críticas, un problema que se agrava cuando las lluvias llegan y los charcos esconden la verdadera profundidad de los huecos, convirtiendo la vía en una trampa para los conductores: “En la época de lluvia es más peligroso, porque los conductores desconocen la profundidad de los huecos y hay carros que se les ha dañado el tren delantero”, señaló otro vecino, quien prefirió no identificarse.
El recuerdo de un intento fallido por rescatar la vía aún ronda en la memoria colectiva, corría el año 2008 cuando un grupo de vecinos, con esperanza en el pecho, acudió a la Gobernación para impulsar un proyecto de recuperación junto a la Empresa Socialista de Infraestructura, Servicios y Redes del estado Portuguesa (Esinsep).
Sin embargo, el tiempo solo trajo decepciones: la empresa desapareció y la avenida sigue igual, o peor: “Gestionamos un proyecto, pero hoy ni la empresa existe ni hemos visto mejoras”, lamentan desde la comunidad.
Cansados de promesas vacías, los habitantes de Vencedores y Misia Amelia alzan la voz una vez más y exigen a los voceros comunales que eleven su grito de auxilio; la solicitud es clara: un plan de asfaltado que devuelva la dignidad a esta arteria vital, un clamor que resuena desde hace años y que, hasta ahora, sigue cayendo en oídos sordos, mientras tanto, en Araure, los huecos no solo deterioran carros, sino también la fe en las instituciones.
Notiprensa Digital
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