En un operativo de alta precisión tecnológica, funcionarios de la Interpol detuvieron en San Cristóbal a Rosa María González Rincón, señalada como una pieza fundamental de la red criminal transnacional Zoebroker, responsable de un fraude multimillonario que afectó a más de 15 mil personas en diversos países de habla hispana.
La desarticulación de este esquema fue posible gracias a un exhaustivo trabajo de ciberpatrullaje, inteligencia digital y cooperación internacional, logrando conectar a la detenida directamente con la cúpula directiva de una organización que diseñó una estructura delictiva con el fin específico de infiltrar el mercado financiero de Córdoba, Argentina, y expandirse mediante un sistema piramidal de recaudación fraudulenta.
El grupo operaba bajo una fachada de legalidad, ofreciendo supuestas membresías para cursos de coaching, mentoring y trading que daban acceso a bots de inversión con rendimientos sospechosamente altos.
En realidad, las ganancias no provenían de actividades comerciales legítimas, sino únicamente del dinero aportado por los nuevos inversores. González Rincón desempeñaba un rol estratégico al presentarse falsamente como experta en algoritmos y criptoactivos, utilizando un software de demostración ficticio para engañar a las víctimas con ganancias inexistentes.
Con un perjuicio económico estimado entre los 100 y 300 millones de dólares, este esquema no solo despojó a miles de familias de sus ahorros y propiedades en Argentina, Chile, Uruguay, España y México, sino que también dejó profundas secuelas psicológicas en los afectados mediante el uso de discursos de manipulación emocional y sectaria conocidos como «fe financiera».
Con información de VTV
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