En un nuevo capítulo de la escalada de tensiones en Oriente Medio, Irán desató este viernes una contundente ofensiva con misiles balísticos contra Tel Aviv, en retaliación a los ataques perpetrados por Israel durante la madrugada del mismo día.
Según reportes internacionales, los bombardeos israelíes, ordenados por el Primer Ministro Benjamín Netanyahu, tuvieron como blanco altos mandos militares, científicos y diversas infraestructuras estratégicas en territorio iraní.
La agencia estatal iraní IRNA confirmó el inicio de la respuesta militar, declarando que “las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán inician una ola de ataques de represalia contra Israel”; horas antes del contraataque, el líder supremo de Irán, Alí Hoseiní Jamenei, había advertido con firmeza que “las fuerzas armadas de Irán emplearán todo su poderío y provocarán la caída de Israel”.
En un mensaje dirigido a su nación, Jamenei también aseguró que “el pueblo de Irán puede estar seguro que no se permitirán retrocesos”, reafirmando la determinación de su gobierno frente a las provocaciones.
En Israel, la situación se tornó caótica tras el impacto de decenas de misiles iraníes en la región de Gush Dan, al norte de Tel Aviv; equipos de emergencia se desplegaron rápidamente para atender las zonas afectadas.
Según fuentes internacionales, los servicios de socorro israelíes “están buscando en siete sitios reportados en Gush Dan”, en un esfuerzo por evaluar los daños y asistir a posibles víctimas.
Este intercambio de ataques intensifica el conflicto entre ambas naciones, generando preocupación en la comunidad internacional sobre las posibles consecuencias de una escalada mayor en la región; por ahora, el mundo observa con cautela los próximos movimientos de Irán e Israel, mientras los esfuerzos diplomáticos para contener la crisis se ven cada vez más desafiados.
Con información de Nota de Prensa
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