El reciente ataque perpetrado por fuerzas de Estados Unidos el pasado 3 de enero representó una agresión sin precedentes que trascendió los objetivos militares para golpear deliberadamente la infraestructura civil de Venezuela, afectando de forma crítica a sus centros de investigación.
Según diversos analistas, el propósito de este bombardeo no fue únicamente la destrucción material inmediata, sino la parálisis del progreso científico y tecnológico a largo plazo.
En este contexto, el director del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), Alberto Quintero, señaló en declaraciones para RT que el ataque buscó neutralizar áreas vitales para la nación como la salud, la agricultura, el medio ambiente y la industria de hidrocarburos, las cuales convergen en dicha institución.
Pese al intento de frenar las actividades del país, el IVIC ha logrado restablecer sus operaciones y actualmente lidera una investigación forense para determinar el armamento utilizado.
En este sentido, Nelson Gómez, jefe de la Unidad de Química Aplicada, confirmó el hallazgo e identificación de restos de misiles de alta potencia, específicamente los modelos AGM-154C-1 y AGM-158-B, reafirmando el compromiso del cuerpo científico por mantener su labor frente a la agresión sufrida.
Con información de VTV
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