3 de abril de 2025

Joven venezolano con discapacidad, atrapado en la polémica ola de deportaciones a El Salvador

Un nuevo capítulo de indignación sacude a la diáspora venezolana tras la deportación de Víctor Andrés Ortega Burbano, un joven de 24 años con atrofia muscular en el brazo derecho, quien forma parte de los 17 venezolanos enviados el pasado domingo desde Estados Unidos al temido Centro de Confinamiento de Terrorismo (Cecot) en El Salvador.

Acusado sin pruebas contundentes de pertenecer a la banda del Tren de Aragua, Ortega ahora enfrenta un destino incierto en una cárcel de máxima seguridad conocida por sus duras condiciones y señalamientos de violaciones a los derechos humanos.

La periodista Madeleine García, voz destacada en la denuncia de este caso, compartió en redes sociales videos que muestran la vida que el joven llevaba en territorio estadounidense antes de su deportación: “Trabajaba pintando casas, en un estadio, en una venta de comida rápida; no es un terrorista peligroso y sin derecho a nada, como los otros 238 venezolanos que fueron llevados a ese centro de concentración”, escribió García, subrayando la injusticia que envuelve esta historia.

Según la comunicadora, Víctor contaba con el Estatus de Protección Temporal (TPS), un permiso que le otorgaba legalidad para residir y trabajar en EE.UU., además de un número de seguro social: “Pero solo por el hecho de ser venezolano y con tatuaje, lo llevaron a El Salvador”, sentenció.

El caso de Ortega Burbano, quien no registra antecedentes penales en Venezuela ni delitos comprobados en EE.UU., pone en tela de juicio las deportaciones impulsadas por el Presidente Donald Trump bajo la controversial Ley de Enemigo Extranjero de 1798

Pese a la oposición de un juez federal, el mandatario estadounidense ha continuado con la expulsión de venezolanos, señalándolos como supuestos miembros del Tren de Aragua sin un debido proceso; el domingo, el Presidente salvadoreño Nayib Bukele confirmó en redes sociales la llegada de este nuevo grupo, que se suma a los cientos de confinados en el Cecot, un recinto que ha levantado alarmas internacionales por su trato a los reclusos.

La situación de Víctor, cuya discapacidad no ha sido obstáculo para ganarse la vida honradamente, ha generado un eco de solidaridad entre los venezolanos, quienes exigen claridad y justicia ante lo que califican como una cacería indiscriminada.

Mientras las imágenes de su trabajo como albañil y pintor circulan en las redes, su caso se convierte en un símbolo de los retos que enfrenta la migración venezolana en tiempos de políticas migratorias implacables.

Con información de Nota de Prensa

Foto Cortesía

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