Desde tempranas horas de la mañana de este domingo, miles de ciudadanos peruanos se volcaron a los centros de votación para ejercer su derecho al sufragio, registrándose largas colas incluso antes de la apertura formal de las mesas a las 07:00 hora local.
A pesar del notable civismo y la voluntad participativa, el proceso no estuvo exento de contratiempos, especialmente en puntos neurálgicos de Lima como el parqueo de Petroperú y la escuela secundaria Alfonso Ugarte, donde se reportaron retrasos significativos.
Entre las irregularidades detectadas destacaron mesas constituidas que no podían iniciar el proceso por la falta de equipos portátiles para el registro de actas, así como fallas en el suministro eléctrico en sectores como el distrito de Jesús María.
Al respecto, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) admitió fallas logísticas en el sur de la capital, atribuyendo el inconveniente a un incumplimiento por parte de la empresa encargada de la distribución del material.
En el ámbito político, la candidata Keiko Fujimori, quien lidera las encuestas en un escenario de alta fragmentación, inició su jornada visitando las tumbas de sus padres, Susana Higuchi y el exmandatario Alberto Fujimori, reafirmando en su discurso el legado de «mano dura» que ha caracterizado su campaña.
Bajo el tradicional «desayuno electoral», tanto Fujimori como el aspirante Rafael López–Aliaga protagonizaron concurridos banquetes frente a las cámaras de televisión, mientras que los candidatos de centroizquierda, Alfonso López-Chau y Jorge Nieto, cumplieron con la misma tradición en actos de mayor austeridad.
La seguridad de la nación está bajo el resguardo de más de 100 mil efectivos militares y policiales, desplegados en los más de 10 mil centros de votación habilitados para recibir a un padrón electoral que supera los 26 millones de votantes en territorio nacional, sumados a más de un millón de peruanos residentes en el extranjero.
Con información de Nota de Prensa
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