En un llamado a la comunidad internacional, el Papa Francisco expresó su profunda consternación ante la violenta escalada bélica que sacude Oriente Medio, advirtiendo que la estabilidad no puede cimentarse sobre la destrucción y las armas, sino únicamente a través de un diálogo auténtico y responsable.
El Sumo Pontífice instó a las potencias involucradas a detener la espiral de hostilidades antes de que la región caiga en un abismo irreparable, pidiendo que la diplomacia recupere su protagonismo para garantizar la coexistencia pacífica y la justicia.
Este ruego se produce en un contexto de extrema tensión, iniciado tras el ataque «preventivo» lanzado por Israel contra Irán, una ofensiva que contó con el respaldo directo de Estados Unidos bajo las órdenes de Donald Trump.
La operación ha derivado en una crisis sin precedentes tras confirmarse el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, junto a varios familiares y altos cargos, un acto que el presidente ruso, Vladímir Putin, ha calificado como una violación cínica del derecho internacional y la moral humana.
Como respuesta inmediata, Teherán ha ejecutado oleadas de misiles balísticos contra posiciones israelíes y bases estadounidenses, mientras el presidente Masoud Pezeshkian y la Guardia Revolucionaria prometen una represalia ofensiva de dimensiones históricas que, según advierten, cambiará el curso del mundo islámico.
Con información de Nota de Prensa
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