Durante una movilización multitudinaria en el centro de Caracas, Rosinés Chávez, hija del fallecido presidente Hugo Chávez, alzó su voz para condenar enérgicamente lo que calificó como un secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores, presuntamente ejecutado por fuerzas especiales estadounidenses en su residencia.
Con un discurso cargado de emotividad y firmeza, la joven dirigente exigió a la comunidad internacional el respeto absoluto a la independencia de Venezuela y la pronta liberación de los mandatarios.
Chávez enfatizó que el pueblo venezolano posee una voluntad inquebrantable y que defenderá con determinación su derecho a vivir en paz, asegurando que la esperanza y la resistencia se mantienen vivas en las calles.
Asimismo, hizo un llamado a la unidad popular y a la defensa del legado de su padre, advirtiendo que los sectores opositores no lograrán doblegar el espíritu de la nación ni arrebatarles el futuro de la patria.
Con información de Nota de Prensa
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