La sardina (Sardinella aurita) se alza como la protagonista indiscutible de las aguas venezolanas, consolidándose como el motor principal de la economía pesquera y un pilar esencial para la seguridad alimentaria del país.
Su relevancia no solo radica en el inmenso volumen de su captura, sino en su extraordinario perfil nutricional, pues es una fuente de alta calidad en proteínas, vitaminas y ácidos grasos Omega-3, fundamentales para el bienestar cardiovascular.
Por esta razón, el Ministerio del Poder Popular para la Pesca y Acuicultura enfatiza que respetar los periodos de veda es un acto de compromiso ético con el ecosistema; esta pausa legal coincide con el momento cumbre de su reproducción, garantizando que el desove ocurra sin alteraciones y permitiendo la renovación necesaria de la biomasa.
Cabe destacar, que ignorar estas restricciones no solo acarrea consecuencias legales, sino que pone en riesgo de colapso a un recurso vital, por lo que proteger su ciclo de vida es asegurar el sustento de las futuras generaciones y mantener el equilibrio de nuestra riqueza marina.
Con información de VTV
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