El mercado inmobiliario venezolano atraviesa una transformación significativa impulsada por una nueva generación de compradores; venezolanos residentes en el exterior que están utilizando sus ahorros para adquirir propiedades en su país de origen.
Tras un largo periodo de parálisis, el sector experimenta una «corrección de expectativas» donde los precios actuales, significativamente más bajos que en ciudades como Madrid o Miami, representan una oportunidad única de inversión con potencial de revalorización a mediano plazo.
Esta tendencia se concentra en puntos estratégicos como los municipios Chacao y Baruta en Caracas, donde el auge de los alquileres vacacionales dinamiza las ventas, y en Lechería, que se consolida como el refugio de lujo costero por excelencia.
Del mismo modo, el norte de Valencia y el este de Barquisimeto especialmente zonas como Nueva Segovia destacan por su atractivo comercial y residencial, registrando incluso incrementos de precios de hasta un 8%.
Aunque la ausencia de crédito bancario sigue siendo un reto, el crecimiento de las transacciones con capital propio demuestra una renovada confianza en el inmueble como refugio de valor frente a la realidad regional.
Con información de Nota de Prensa
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