Tras el histórico acuerdo del pasado 5 de marzo para restablecer los vínculos diplomáticos entre Caracas y Washington, el Gobierno de Venezuela ha puesto en marcha un plan de diagnóstico y recuperación de su infraestructura en suelo estadounidense.
El viceministro para Comunicación Internacional, Rander Peña, confirmó que ya se realizó una inspección exhaustiva de la embajada y las oficinas consulares, revelando un estado de deterioro crítico que requiere intervenciones estructurales urgentes.
Según Peña, estos daños son la herencia directa de lo que calificó como acciones vandálicas y un «extremismo político» que, durante los siete años de ruptura, ignoró la voluntad popular y atentó contra el patrimonio nacional en el exterior.
En este nuevo escenario de normalización, la administración de Nicolás Maduro se ha comprometido a destinar los recursos necesarios para rehabilitar estos espacios bajo estándares de alta calidad, con el objetivo de devolverles su dignidad institucional.
Más allá de las reparaciones físicas, el viceministro enfatizó que la recuperación de estas propiedades soberanas es el paso fundamental para retomar la operatividad consular plena.
Con esta reapertura gradual, el Gobierno Bolivariano busca garantizar finalmente la atención jurídica y el respaldo institucional a la numerosa comunidad de venezolanos residentes en Estados Unidos, quienes habían quedado desasistidos tras casi una década de parálisis diplomática.
Con información de Nota de Prensa
Foto Cortesía

