Venezuela ha puesto en marcha una serie de proyectos estratégicos destinados a la certificación de sus yacimientos en el cinturón gasífero costero, una iniciativa que busca consolidar al país como el principal eje energético de Sudamérica.
Según el experto petrolero Germán Márquez, este movimiento responde a la proyección del gas como la fuente de energía primaria a nivel global para las próximas dos décadas. Al formalizar técnicamente sus reservas, la nación no solo garantiza seguridad jurídica para atraer inversiones de alto impacto, sino que también expande su capacidad de exportación hacia mercados estratégicos como Colombia.
Esta estrategia no plantea un abandono de la actividad petrolera tradicional, sino una diversificación de la oferta que permita equilibrar la producción de crudo con el aprovechamiento del gas, permitiendo así la entrada de capital fresco para estabilizar el fisco nacional e impulsar programas sociales y sectores productivos.
Con una ubicación geográfica privilegiada y reservas proyectadas para varios siglos, el país apunta a mantenerse como un actor fundamental en un tablero internacional donde el petróleo y el gas siguen dominando más del 80% de la matriz energética.
En última instancia, este desarrollo bajo un marco de soberanía y administración responsable busca convertir a Venezuela en el centro neurálgico de distribución de energía en la región, aprovechando una de las mayores riquezas del subsuelo del planeta para fortalecer la economía nacional.
Con información de VTV
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