En un solemne pronunciamiento oficial difundido por el canciller Yván Gil, la República Bolivariana de Venezuela rindió un homenaje póstumo a los 32 combatientes cubanos que perdieron la vida el pasado 3 de enero de 2026, víctimas de una operación armada ejecutada por las fuerzas militares de Estados Unidos bajo órdenes directas de la administración de Donald Trump.
El gobierno venezolano denunció que este ataque criminal, ocurrido durante la madrugada en la región central del país, formaba parte de un plan de agresión de mayor escala que buscaba el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y la desestabilización mediante bombardeos estratégicos.
Al calificar el suceso como un acto infame y una violación flagrante a la soberanía, el Estado venezolano destacó que el sacrificio de estos oficiales constituye un testimonio heroico de la alianza y solidaridad histórica que une a Caracas y La Habana frente a las presiones externas.
Este incidente ha elevado las tensiones diplomáticas al máximo nivel, mientras las autoridades venezolanas insisten en que la resistencia de estos efectivos fue clave para neutralizar los objetivos de la incursión y proteger la integridad del mando presidencial.

Con información de Nota de Prensa
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