La Agencia Internacional de la Energía (AIE) informó este martes que la producción global de petróleo sufrió en marzo una caída de 10,1 millones de barriles diarios, ubicándose en 97 millones de barriles por día, en lo que se considera la mayor contracción de suministro registrada hasta la fecha, por encima de episodios como la crisis de 1973 y el impacto de la pandemia en 2020.
El informe atribuye este descenso a la escalada del conflicto iniciado el pasado 28 de febrero, que incluyó ataques y el posterior bloqueo del Estrecho de Ormuz, una ruta clave por la que transitaban cerca de 20 millones de barriles diarios antes de las tensiones, afectando directamente la salida de crudo desde los principales productores del Golfo Pérsico.
Según el balance presentado, solo en marzo el mercado dejó de recibir más de 360 millones de barriles, mientras que la AIE anticipa que la situación podría agravarse durante el presente mes, con pérdidas que alcanzarían los 440 millones de barriles adicionales, elevando la presión sobre el sistema energético global.
La agencia también indicó que la reducción total de exportaciones de crudo y derivados supera los 13 millones de barriles diarios, lo que ha obligado a revisar a la baja las proyecciones económicas y energéticas internacionales, reflejando un escenario de creciente tensión en los mercados.
Por primera vez en varios años, la AIE contempla una contracción en la demanda mundial de petróleo, estimando una disminución de 80.000 barriles diarios para el cierre de 2026, con un ajuste a la baja de 730.000 barriles diarios respecto a sus previsiones anteriores.
El informe detalla además que las refinerías en Asia y Oriente Medio redujeron su actividad en 6 millones de barriles diarios debido a la escasez de insumos y los daños en infraestructuras energéticas, mientras que las reservas globales cayeron en 85 millones de barriles durante marzo, incluyendo una reducción de 205 millones en inventarios fuera del Golfo Pérsico.
En este contexto, la AIE subraya que la reapertura del flujo comercial a través del Estrecho de Ormuz sería la única medida capaz de aliviar la presión actual sobre los precios y la estabilidad económica mundial.
El documento señala que la producción de la OPEP+ se redujo en 27,5 %, mientras otras economías intentan compensar parcialmente el déficit, destacando el aumento de ingresos petroleros de Rusia, que duplicó sus exportaciones en marzo, al pasar de 9.700 a 19.000 millones de dólares.
Asimismo, países como Brasil y Estados Unidos registraron incrementos moderados en su producción, aunque insuficientes para cubrir la caída proveniente de Oriente Medio, en un escenario donde la incertidumbre mantiene los precios del crudo Brent en niveles elevados, con impacto directo en la inflación global y el costo de los combustibles.
Con información de Nota de Prensa
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