La situación ambiental en el departamento de Tarija, Bolivia, ha alcanzado niveles críticos luego de que el municipio de San Lorenzo se declarara formalmente en estado de emergencia bajo la categoría de desastre. La fuerza de múltiples incendios forestales, que avanzan sin ningún tipo de control, ya ha devorado miles de hectáreas y mantiene en vilo a la región tras provocar daños que las autoridades locales califican como irreparables para la biodiversidad del territorio.
Ante el panorama, el Gobierno municipal activó los mecanismos legales de gestión de riesgos y autonomías para reasignar presupuestos públicos, una medida desesperada que busca captar auxilio financiero extraordinario y apoyo logístico inmediato por parte del nivel central del Estado, ya que las capacidades locales se vieron totalmente desbordadas por la contingencia climática.
De acuerdo con los reportes de los medios televisivos de la zona, el infierno ambiental comenzó a propagarse con fuerza desde el pasado jueves al mediodía. Aunque los cuerpos civiles de bomberos se desplegaron de manera temprana, las complejas condiciones meteorológicas y las fuertes ráfagas de viento impidieron que el siniestro pudiera ser confinado a tiempo.
Durante el fin de semana la emergencia obligó a sumarse a las labores de mitigación a contingentes del Ejército boliviano, personal de la Gobernación departamental y grupos de voluntarios comunitarios; sin embargo, los esfuerzos conjuntos no han sido suficientes para sofocar las llamas, las cuales avanzaron rápidamente hacia áreas productivas y golpearon severamente a las comunidades de Camarón y Ancahuasi.
Por su parte, la gobernadora de Tarija, María René Soruco, hizo un llamado público a la solidaridad nacional y solicitó con urgencia insumos de protección técnica para los brigadistas que arriesgan sus vidas en el terreno.
Paralelamente, la Asociación de Bomberos Voluntarios ratificó que la prioridad absoluta de las cuadrillas en este momento es resguardar las zonas pobladas que se encuentran bajo amenaza directa por la cercanía de los focos activos.
Finalmente, diversas organizaciones sociales advirtieron que la topografía accidentada y la densa vegetación de cantones como Quirusillas están funcionando como combustibles naturales que aceleran la tragedia, mientras que defensores de los derechos de la Madre Tierra exigen una investigación profunda para dar con los responsables de estas quemas que ponen en jaque la soberanía alimentaria del país.
Con información de VTV
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