El Banco Central de Venezuela hizo oficial la aprobación de la Resolución N° 26-08-02, una disposición con la que flexibiliza de forma parcial la política monetaria en el país tras recortar el encaje legal para los depósitos y obligaciones a plazo fijo en la banca comercial y universal, pasando de un 73% a un 50%.
La normativa, que entró en vigencia a mediados de septiembre de 2026, contempla además una tasa diferenciada para las instituciones dedicadas a las microfinanzas, cuyo requerimiento disminuyó del 40% al 27%.
Con esta decisión, el máximo organismo emisor busca inyectar liquidez al sistema para reactivar la intermediación crediticia y dinamizar los sectores productivos de la nación. No obstante, especialistas en el área prevén que la medida tenga una incidencia discreta sobre la dinámica económica actual debido a la estructura que mantienen las captaciones en la banca.
Sobre esto, el economista Hermes Pérez explicó que la flexibilización tendrá un alcance limitado al aplicar únicamente sobre los instrumentos a plazo fijo, los cuales constituyen una porción reducida frente a la liquidez guardada en cuentas corrientes o a la vista, proyectando que los recursos liberados solo representarán un incremento de entre 0,1% y 0,4% del Producto Interno Bruto al cierre del año.
Con información de Nota de Prensa
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