El Departamento del Tesoro de Estados Unidos (EE. UU.) , mediante la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dio un paso significativo en la política de alivio de sanciones este miércoles al emitir las Licencias Generales 56 y 57, instrumentos que amplían considerablemente el margen de maniobra económica y financiera con instituciones del Estado venezolano, incluyendo al Banco Central de Venezuela (BCV).
Estas medidas se integran a la estrategia de flexibilización progresiva que Washington ha ejecutado durante este 2026, marcada por un notable acercamiento diplomático con la administración de Delcy Rodríguez.
La Licencia General 56 introduce la figura de los “contratos contingentes”, permitiendo que empresas y actores económicos negocien y suscriban acuerdos para futuras operaciones comerciales; aunque la ejecución final de estos proyectos sigue sujeta a una validación posterior de la OFAC, la medida permite a los inversionistas adelantar el terreno en sectores estratégicos.
No obstante, el permiso mantiene líneas rojas claras: persisten las prohibiciones sobre pagos con oro o criptomonedas, y se veta cualquier transacción vinculada a Rusia, Irán o Cuba. Por su parte, la Licencia General 57 representa uno de los cambios más disruptivos hasta la fecha al autorizar una extensa gama de servicios financieros con el BCV y la banca pública, incluyendo al Banco de Venezuela y el Banco del Tesoro.
Bajo este nuevo esquema, se facilitarán transferencias en dólares, apertura de cuentas, otorgamiento de préstamos y el procesamiento de pagos críticos como nóminas y pensiones, beneficiando directamente a empleados públicos no sancionados individualmente.
Este giro de la administración estadounidense busca incentivar la inversión extranjera y dinamizar el aparato productivo nacional, especialmente en áreas de hidrocarburos y minería, bajo un modelo de supervisión constante.
Aunque estas licencias no implican el levantamiento total de las restricciones, expertos señalan que la reactivación del flujo financiero con el BCV podría aliviar los cuellos de botella en el comercio internacional, supeditando el éxito de esta apertura a la estabilidad política y a la confianza que logre consolidarse entre los inversionistas y el Ejecutivo nacional en los próximos meses.
Con información de Nota de Prensa
Foto Cortesía

