El Gobierno de Estados Unidos anunció nuevas medidas contra Cuba tras incorporar a la estatal Unión Cuba-Petróleo (Cupet) a la lista de Entidades Especialmente Designadas (SDN) de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro, lo que representa un endurecimiento de las restricciones dirigidas al sector energético de la isla.
Con esta decisión, ciudadanos y empresas estadounidenses tienen prohibido realizar transacciones o mantener vínculos comerciales con Cupet, salvo que cuenten con una licencia específica otorgada por la OFAC. Asimismo, compañías extranjeras que sostengan relaciones de negocios con la empresa cubana podrían exponerse a sanciones secundarias.
Desde Washington, la medida fue defendida públicamente por el secretario de Estado, Marco Rubio, bajo el argumento de que la petrolera administra bienes que, según la posición estadounidense, fueron expropiados décadas atrás a ciudadanos de ese país.
Cupet desempeña un papel determinante dentro de la estructura energética cubana, ya que tiene bajo su responsabilidad la importación, extracción, procesamiento y distribución de petróleo y sus derivados. Su operación abastece estaciones de servicio, plantas eléctricas, instituciones públicas, hospitales, sistemas de bombeo de agua y diversos sectores estratégicos.
Las autoridades estadounidenses sostienen que la decisión busca impedir el supuesto uso de recursos energéticos con fines gubernamentales y atribuyen a la administración cubana la responsabilidad de los problemas relacionados con la escasez de combustible y los apagones que afectan a la población.
Sin embargo, desde distintos sectores se insiste en que las limitaciones económicas que enfrenta la isla están estrechamente vinculadas al conjunto de sanciones comerciales, financieras y energéticas impuestas por Washington durante los últimos años. Incluso, organismos internacionales han advertido que estas medidas han generado obstáculos para la llegada y distribución de ayuda humanitaria en territorio cubano.
El impacto de las restricciones también ha incidido sobre la capacidad productiva del país, el suministro energético y la permanencia de empresas extranjeras. En medio de este escenario, compañías vinculadas a distintos sectores han reducido o cesado parcialmente sus operaciones en Cuba, mientras la isla continúa enfrentando dificultades para garantizar el abastecimiento de combustible y la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
Con información de VTV
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