Una reciente encuesta de NBC News ha revelado un profundo sentimiento de pesimismo entre los jóvenes estadounidenses pertenecientes a la Generación Z, quienes muestran un marcado desencanto por el rumbo de su país y el avance de las tecnologías modernas.
El estudio indica que casi la mitad de los adultos consultados entre los 18 y 29 años, exactamente un 47%, confesó que elegiría vivir en una época pasada si tuviera la oportunidad de hacerlo, desglosándose en un 33% que optaría por un periodo de hace menos de cinco décadas y un 14% que viajaría más de 50 años atrás en el tiempo.
Este fenómeno de nostalgia se contrapone al escaso optimismo por el porvenir, ya que solo un 10% de los participantes elegiría vivir en un futuro cercano y apenas un 5% se proyectaría a más de medio siglo adelante.
La crisis de expectativas es evidente: el 62% de estos jóvenes cree firmemente que su calidad de vida será inferior a la de las generaciones que los precedieron, mientras que un abrumador 80% considera que la nación norteamericana avanza en la dirección equivocada, dejando solo a un 25% con esperanzas de un futuro mejor.
Expertos y consultados coinciden en que esta tendencia de idealizar el pasado está intrínsecamente ligada al malestar que genera la hiperconectividad y la dependencia absoluta de Internet.
Según el psicólogo existencial e investigador de la nostalgia, Clay Routledge, el refugio en lo retro surge como un mecanismo de defensa para sobrellevar la división política y la preocupación por la inteligencia artificial.
Para muchos jóvenes, la imagen de un mundo previo a la red global ofrece una versión de la realidad más atractiva y reconfortante, funcionando como una suerte de «reinicio» frente a un futuro que perciben como incontrolable o poco saludable.
Con información de VTV
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