Cada 28 de mayo, la fibra patriótica del centroccidente venezolano se exalta al recordar el nacimiento del General de División Juan Jacinto Lara, un héroe que no solo da nombre al estado que hoy lo acuna con orgullo, sino que dejó una huella imborrable en la gesta emancipadora de toda la América del Sur.
Nacido en Carora en 1778, este ilustre militar y político venezolano se erigió como una de las figuras más completas y leales del proceso independentista, participando activamente desde los primeros movimientos de 1810 junto a Francisco de Miranda.
Su trayectoria es el reflejo de una constancia inquebrantable, pues su espada brilló con fuerza en batallas cruciales como las de Niquitao, Los Horcones, Taguanes y, de manera consagratoria, en la llanura de Ayacucho en 1824, donde su liderazgo al mando de la retaguardia fue determinante para sellar la libertad continental frente al imperio español.
A diferencia de otros líderes de la época, Jacinto Lara unió a su indiscutible valor en el campo de batalla una profunda vocación civil y administrativa, llegando a ejercer con pulcritud la gobernación de las provincias de Santa Marta, Cartagena y su natal Barquisimeto, donde se le recuerda por su empeño en el desarrollo agrícola y la instrucción pública.
Su fallecimiento, ocurrido en la capital larense en 1859, no mermó un legado que hoy, a casi dos siglos y medio de su natalicio, sigue vibrando en el gentilicio de una región que ve en su figura el ejemplo supremo de lealtad a la República y entrega ciudadana.
Las instituciones regionales y el pueblo larense rinden tributo este día a su memoria, reafirmando que el espíritu indomable del «vencedor de Ayacucho» permanece vigente en cada rincón de la tierra que lo vio nacer y convertirse en leyenda de nuestra historia.
Luisangela Gutierrez / Notiprensa Digital
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