Cada 23 de abril, el mundo se detiene para rendir homenaje a la palabra escrita, y en Venezuela la fecha resuena con una mezcla de nostalgia académica y un ímpetu renovado por las nuevas plataformas.
El Día Internacional del Libro, del Idioma y del Derecho de Autor no es solo una efeméride en el calendario; es el recordatorio de que, a pesar del bombardeo de la inmediatez en redes sociales, el libro sigue siendo el refugio por excelencia para el pensamiento crítico y la formación ciudadana.
En los pasillos de las principales bibliotecas y universidades del país, el aroma a papel viejo convive hoy con la luz de las pantallas. Para el lector venezolano, la dinámica ha cambiado: ya no se trata solo de hojear un ejemplar físico en una librería de estante, sino de cómo la literatura ha migrado a formatos digitales, permitiendo que la gestión del conocimiento no se detenga.
Es por ello, que periodistas, productores y estudiantes, lideran esta transición, utilizando herramientas tecnológicas para parafrasear la realidad y convertir la información densa en contenido digerible para las audiencias modernas. Sin embargo, el reto para las editoriales y los creadores de contenido nacionales sigue siendo la protección de la propiedad intelectual.
En un ecosistema donde el «copy-paste» parece la norma, el derecho de autor cobra una relevancia vital. Celebrar el libro hoy en Venezuela también implica reconocer el trabajo de quienes, detrás de una computadora, diseñan identidades visuales para portales de noticias o redactan notas de prensa con un estilo impecable, entendiendo que cada palabra cuenta y que la ortografía es, en definitiva, la mejor carta de presentación de un profesional.
Desde las plazas de nuestras ciudades hasta los grupos de estudio en plataformas digitales, la consigna es clara: leer nos hace libres. Ya sea a través de un clásico de la literatura universal o de un hilo informativo en X, el hábito de la lectura se mantiene como la herramienta más poderosa para combatir la desinformación.
En este día, el llamado es a reencontrarse con los autores que nos definen y a seguir apostando por la educación y la cultura como los verdaderos pilares del desarrollo nacional. Porque mientras exista un lector ávido de respuestas, el libro, en cualquiera de sus formas, jamás dejará de ser tendencia.
Luisangela Gutierrez / Notiprensa Digital
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