La Jefatura del Estado Mayor Conjunto de Irán envió un contundente mensaje a Estados Unidos este domingo, ratificando su firme determinación de defender la soberanía de su territorio ante cualquier intento de agresión extranjera.
El pronunciamiento se emitió a propósito del aniversario de la liberación de los prisioneros de guerra iraníes tras el sangriento conflicto armado contra Irak (1980-1988), nación que irónicamente hoy figura como un aliado estratégico de Washington.
Durante la conmemoración, la cúpula militar honró el valor de los excombatientes y el esfuerzo de sus familias, pero el discurso rápidamente escaló hacia un plano de alta tensión geopolítica.
En la misiva, las autoridades castrenses iraníes aseguraron que, respaldadas por la voluntad inquebrantable de su población, mantendrán una postura intransigente frente a la administración estadounidense y sus aliados.
Advirtieron de manera tajante que no darán un paso atrás hasta lograr la derrota total del eje «estadounidense-sionista» en Medio Oriente, con el objetivo de hacer valer los derechos de su pueblo y forzar la rendición de sus adversarios.
Asimismo, recalcaron su subordinación a las directrices del líder supremo, el ayatolá Mojtabá Jameneí, ante lo que catalogaron como una conducta permanentemente agresiva por parte de la Casa Blanca.
El pronunciamiento no dejó de lado el contraste histórico que supone la actual cercanía entre Washington y Bagdad, evidenciando cómo han cambiado los tableros de alianza tras décadas del término de la guerra entre Irán e Irak.
Este cruce de advertencias se da en medio de una retórica militar cada vez más hostil e incidentes en la zona, donde las potencias miden fuerzas constantemente.
Ante este escenario, Teherán volvió a dejar claro que su sistema defensivo no es negociable y que cualquier amenaza contra sus fronteras recibirá una respuesta contundente.
Con información de Nota de Prensa
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